El envejecimiento prematuro de la piel puede deberse a diversos factores pero los más comunes son la genética, el exceso de radiación ultravioleta en este órgano sin la debida protección, los cambios bruscos de peso, el tabaquismo o la contaminación. Los cierto es que el envejecimiento es un proceso biológico que en algunas personas se muestra antes que en otras por las causas antes citadas. Cuando se evidencia en el rostro las arrugas y las manchas son su principal manifestación. Las primeras arrugas suelen aparecer alrededor de los ojos, la nariz y la boca. También en la frente o en el área interciliar (entre las dos cejas). Otros signos del envejecimiento prematuro de la piel son la caída de la cola de la ceja o de la punta nasal, las bolsas palpebrales, el descenso de grasa en las mejillas, la flacidez o la aparición de la papada, entre otros. No se puede establecer una edad exacta para la aparición de los primeros signos del envejecimiento porque normalmente no surgen todos a la vez, y en algunas personas estos se producen antes de los 30, lo que sí se podría considerar un envejecimiento prematuro de la piel.

Causas y prevención

Entre las causas más comunes de la aparición de manchas y arrugas en la piel está la exposición indebida al sol. Si no usamos fotoprotectores y estamos mucho tiempo al aire libre o disfrutando de baños solares, al final la piel va acumulando los efectos nocivos de la radiación ultravioleta que en los casos más extremos puede desencadenar en un cáncer de piel. Por lo tanto, en estas situaciones lo mejor es seguir las recomendaciones que nos aconsejan los dermatólogos en función del fototipo de piel que tengamos. El tabaco afecta a la piel. Esta es una realidad demostrada ya que los elementos tóxicos que contiene un cigarrillo se introducen en el organismo atacando directamente a sus células y a su proceso regenerativo. Por lo que si estás pensando en dejar de fumar, tal vez este aspecto puede ser un elemento que te sirva de acicate para ello. La alimentación repercute de igual modo en el proceso de envejecimiento, cuanto más sana y equilibrada sea menos perjudicaremos a nuestro cuerpo en todos los sentidos. En general, las frutas y verduras contribuyen a la regeneración de las células, pero hay muchos otros alimentos buenos en este sentido. Además, si nos sometemos a dietas de forma habitual de modo que cambiamos de peso bruscamente puede afectar también a la piel, por lo que debemos ser precavidos con los regímenes de adelgazamiento. De igual modo, la práctica regular de ejercicio es muy positiva, ya que éste ayuda a prevenir la flacidez y a eliminar elementos tóxicos para la piel. El estrés o la falta de sueño son factores a considerar en el aspecto de la piel. Ambos desequilibran el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y al final repercute en nuestra dermis. Las rutinas de cuidados no se han de dejar de lado, pues mantener una correcta hidratación ayuda a que el órgano más extenso del organismo se muestre en perfectas condiciones. Con respecto a la genética poco se puede hacer, pero si sabemos que por este motivo podríamos tener una tendencia a manifestar signos de envejecimiento de forma prematura, es recomendable estar más pendientes de las medidas preventivas.

Cirugía estética y envejecimiento prematuro de la piel

La cirugía estética posee diversos tratamientos para abordar los efectos del paso del tiempo en nuestra piel. Entre ellos destaca el lifting facial que es un método muy eficaz para disimular determinadas arrugas del rostro o el cuello, y que además se puede combinar con tratamientos estéticos para mejorar la apariencia del rostro como los rellenos intradérmicos.
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